La arquitectura, como otras muchas profesiones, suele estar protagonizada por hombres. No obstante, la historia nos ha dejado un buen número de mujeres que a menudo pasan desapercibidas cuando no están en un completo anonimato. Hasta a los más eruditos seguidores de la arquitectura encontrarán dificultades a la hora de nombrar a cinco arquitectas de reconocido prestigio y trayectoria solvente. En cambio, no habría demasiados obstáculos para identificar a arquitectos de fama mundial, como Frank Lloyd Wright, Le Corbusier o Norman Foster. Pero ¿quiénes son algunas de las arquitectas que han dejado su peculiar marca en la historia?

Gae Aulenti: la creadora de museos envolventes (1927-2012). Nacida en Italia, comenzó su carrera tímidamente en la década de los años 50, realizando sus primeros encargos para el diseño industrial y también para escenografía teatral, en consonancia con su profunda afición artística.

Su despegue como arquitecta de relieve internacional comenzó en la década de los 80, donde comenzó su longeva etapa en la construcción de museos. De esta época destacan el interior de dos museos parisinos: el Musée d’Orsay y Museo Nacional de Arte Moderno en el Centro Georges Pompidou. En España, Aulenti dejó como principal testigo de su obra el interior del Palacio de Montjuïc (obra que comenzó en 1985 y que concluyó en 2004), sede del Museo nacional de arte de Cataluña. Numerosos premios en Italia, Francia y Estados Unidos avalan su obra.

Lina Bo Bardi: tan desconocida como influyente (1914-1992). No destaca en los grandes nombres de la arquitectura femenina, quizás porque tampoco se lo propuso. Sin embargo, la escasez en número de obras es inversamente proporcional al impacto que provocó en la arquitectura sudamericana, al tiempo que marcó un estilo diferenciador en Sudamérica frente al dominante de Estados Unidos.

Aunque nació en Italia, es Brasil el país que aglutina sus principales muestras, comenzado por el diseño de su propia casa de vidrio en 1951. En 1957 diseñó el proyecto del Museo de Arte de São Paulo, inaugurado en 1968 y un auténtico referente de diseño y arquitectura vanguardista. Su obra más popular es sin lugar a dudas el SESC (Serviço Social do Comercio), ubicado en un barrio obrero de la capital brasileña y de un impacto indiscutible.

Anne Tyng: la creadora geométrica en la sombra (1920-2011). No tuvo que ser fácil para esta arquitecta norteamericana ser la única mujer en el estudio del célebre Louis Kahn, quién atraído por su estilo geométrico la incluyó entre su círculo de confianza. De esta unión quedan la Casa Weiss y la Casa Genel como principales proyectos, pero su obra más conocida es la City Tower en Filadelfia.

Tras un breve paso por Italia, regresa a Estados Unidos en la década de los 50, con notables construcciones como la galería de arte de la Universidad de Yale, la Trenton Bath House o el Mill Creek Housing Project. Asimismo, participó en la Casa Shapiro y la Clever House. Años después se dedica a la investigación académica, destacando la  Four-Poster House como principal obra de sus estudios.

Jane Drew: irreverente y feminista (1911-1996). Es una de las fundadoras del rupturista Grupo MARS, dedicado a la investigación arquitectónica y fuertemente inspirados por el modernismo de la época. Poco después creó un estudio compuesto íntegramente por mujeres, algo absolutamente inusual y que frenó su actividad por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. De su matrimonio con Maxwell Fry surge una fructífera etapa profesional con el estudio Fry, Drew & partners, especializado en obras en las colinas africanas del imperio británico.

Tras una intensa etapa de trabajo en el extranjero junto con su marido y Le Corbuisier regresó a Inglaterra especializándose en arquitectura habitacional con perspectiva social. Poco después, en la década de los 80, fue la primera mujer que ostentó el cargo de Profesora Titular en la Universidad de Harvard y también la primera en ser miembro del Royal Institute of British Architects.

Matilde Ucelay: la primera de muchas (1912-2008). Siempre hay precursoras en todas las profesiones que aben el camino a las demás. Así fue el caso de Matilde Ucelay, la primera mujer titulada en Arquitectura en España y también la primera que tuvo una carrera profesional, con casi medio centenar de proyectos repartidos por todo el mundo.

A pesar de los vetos que recibió durante el franquismo, que llegó a impedir que firmara sus obras, Ucelay no dejó de trabajar en obra privada, con múltiples proyectos de fábricas, laboratorios y sobre todo viviendas. Entre sus trabajos más destacados se encuentran las siguientes residencias: casa Oswald, Marichalar, Orega Esportorno o Benítez de Lugo. Su amplia trayectoria fue reconocida con el Premio Nacional de Arquitectura en 2004.