El segundo enero de La Propagadora

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Enero es el principio de todo. Es el mes de la planificación y los buenos propósitos. Debe su nombre a Jano, dios de las puertas, de los comienzos y de los finales. El primer enero de La Propagadora fue, aunque suene raro, julio de 2016. Entonces, varios apasionados de la comunicación decidimos que con nuestra propia empresa podíamos ser más útiles a más gente que dentro de las grandes compañías en las que trabajábamos. Creíamos, y seguimos haciéndolo, que el conocimiento acumulado durante años de experiencia podría ser útil y mejorar el día a día de más gente.

Los propósitos se han ido cumpliendo, y ahora que llegamos a nuestro primer aniversario, podemos decir que hemos contribuido en poco tiempo a ayudar a bastantes empresas a contar de un modo adecuado a qué se dedican, qué hacen y a dónde les gustaría llegar en un futuro. El primer balance no puede ser más satisfactorio.

Cuando una empresa nos pide una propuesta de comunicación, lo primero que hacemos es recoger toda la información posible sobre su actividad. No se puede hablar de lo que uno no conoce. Así que en el momento en que Enero entró en nuestras vidas, nos fuimos directos a buscar quiénes eran y qué hacían.

Sabíamos que íbamos a encontrar diseños muy interesantes; al fin y al cabo, Enero es un estudio de arquitectura. Lo que no imaginábamos es que el mundo Enero estaba lleno de artesanía, de cuidado, de amor por los detalles. Una mezcla perfecta de modernidad y de tradición, proyectos irrepetibles, en los que cada elemento tiene un sentido y un porqué.

Entendimos que Enero Arquitectura no es un estudio al uso; que tiene un modelo de trabajo diferente en el que los equipos se involucran para sacar adelante cada una de las fases del proceso y están presentes en toda la cadena de valor de cualquier proyecto. Que tiene un nivel de especialización fuera de lo común. Que sus diseños y rehabilitaciones de edificios son trabajos únicos.

Cuando el trabajo está bien hecho, es fácil comunicarlo. Nosotros, desde La Propagadora, no tenemos que crear nada; simplemente, descorrer las cortinas que tapan las ventanas de este estudio de arquitectura, para que el mundo pueda ver a un grupo de arquitectos que trabajan con pasión, una gata siamesa que duerme apaciblemente en un patio soleado, una colección de bonsáis regados con esmero, y un sinfín de planos que más que proyectos son obras de arte.

La arquitectura es comunicación, cuenta historias definiendo espacios. Nuestra misión es trasladar esos mensajes incluidos en los proyectos de Enero Arquitectura a palabras y formatos visuales, llegar hasta todos aquellos interesados en el estudio allá donde estén mostrando el día a día de un equipo que hace las cosas de un modo diferente.

Estamos convencidos de que el tándem que hemos formado con este grupo de arquitectos va a dar buenos resultados. Solo nos queda decir que La Propagadora, aunque nació en verano, tiene especial predilección por el invierno, por las puertas que se abren a nuevos retos, y está muy contenta de que por fin haya llegado Enero.

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