El equipo de arquitectura técnica de ENERO Arquitectura, dirigido por José Antonio Carrasco y formado por María José Nava, Jorge Merino, Rosa García, Xènia Arenys e Ignacio García, abarca un trabajo que va desde labores de redacción de documentación complementaria a los Proyectos de Ejecución, mediciones y presupuestos, hasta las tareas propias de Dirección de Ejecución de Obra. Su participación en los proyectos del estudio es continua y transversal. Está presente desde las fases iniciales de análisis hasta el seguimiento en obra, aportando coherencia técnica, económica y constructiva en cada etapa. Esta forma de trabajar resulta especialmente determinante en los proyectos hospitalarios, hoteleros y en las intervenciones sobre edificios BIC, los tres contextos de mayor complejidad en los que opera actualmente el estudio.

 

UN EQUIPO INTEGRADO EN EL NÚCLEO DEL ESTUDIO

Hace años, la labor del arquitecto técnico estaba mucho más vinculada a una fase concreta del proyecto. Recibía una documentación prácticamente cerrada y, en el plazo acordado, se desarrollaban las mediciones y el presupuesto.

 

Hoy en día, sin embargo, la participación del equipo de arquitectura técnica comienza desde las fases iniciales de desarrollo y acompaña al proyecto de manera continua. A medida que la propuesta evoluciona, también lo hacen los documentos técnicos y económicos que permiten definir y controlar su  viabilidad

 

Esta implicación continua tiene un impacto directo sobre la toma de decisiones de la propiedad, ya que cuenta con estimaciones y análisis económicos actualizados en tiempo real.

 

En palabras de José Antonio Carrasco, “La coordinación con el resto del estudio es constante y transversal, participando en las distintas fases de desarrollo de los proyectos para garantizar la coherencia técnica, económica y constructiva de cada propuesta”. Al mismo tiempo, trabaja de forma coordinada con equipos externos de ingeniería y cálculo de estructuras desde las fases iniciales de análisis hasta la definición final de la documentación técnica, y mantiene esa colaboración durante la obra, apoyándose en su conocimiento y experiencia para dar respuesta a las necesidades técnicas que surgen durante la ejecución.

 

Dentro del propio departamento conviven, además, perfiles especializados en estructuras, en proyectos hospitalarios y en rehabilitación del patrimonio de edificios BIC, lo que amplía significativamente la capacidad de respuesta ante proyectos de naturaleza muy distinta.

 

Fotografía del interior del Palacio de las Torres de Donlebún

Fotografía del interior del Palacio de las Torres de Donlebún

 

BIM, ENTORNOS COLABORATIVOS Y LA TECNOLOGÍA QUE CAMBIA EL MODO DE TRABAJAR 

La implantación de entornos colaborativos y metodologías BIM ha supuesto un cambio fundamental en la forma de trabajar y coordinar los proyectos del estudio. Hoy en día son herramientas imprescindibles para gestionar la complejidad y el volumen de información que se maneja en cada fase. Estos entornos permiten centralizar documentación, coordinar a todos los agentes implicados y mantener una comunicación mucho más ágil y trazable, desde tareas sencillas como recordatorios o seguimiento de incidencias hasta procesos más complejos relacionados con revisiones técnicas, control documental o coordinación entre disciplinas.

 

El trabajo en BIM facilita además una mayor coherencia entre arquitectura, estructura e instalaciones, reduciendo interferencias y permitiendo detectar y resolver problemas de forma anticipada antes de llegar a obra. En proyectos hospitalarios, donde la densidad de sistemas especializados es máxima, esta capacidad de anticipación es determinante para evitar imprevistos costosos durante la ejecución.

 

En proyectos de intervención sobre edificios BIC, estas herramientas adquieren una importancia especial. La toma de datos previa y el conocimiento detallado del estado de los elementos existentes resultan fundamentales para poder planificar correctamente la intervención y minimizar imprevistos durante la ejecución.

 

De cara al futuro, uno de los mayores cambios vendrá de la integración cada vez más avanzada entre modelos BIM, digital twins y herramientas de análisis de datos, que permitirán no solo diseñar y construir los edificios, sino también anticipar su comportamiento y optimizar posteriormente su gestión y mantenimiento. La industrialización y la prefabricación también tendrán un papel muy relevante, especialmente en ámbitos como fachadas, instalaciones técnicas o módulos hospitalarios específicos.

 

Por otro lado, la automatización de procesos y el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial facilitarán tareas de coordinación, control documental, planificación y detección de interferencias, permitiendo a los equipos técnicos dedicar más tiempo al análisis y a la toma de decisiones.

 

La tecnología será una herramienta imprescindible, pero la diferencia seguirá estando en la solvencia técnica del equipo para tomar decisiones, coordinar disciplinas muy diversas y transformar la complejidad técnica en soluciones viables para el cliente.

 

Fotografía de una visita de obra al hospital Hospiten Madrid Boadilla.

Fotografía de una visita de obra al hospital Hospiten Madrid Boadilla.

HOSPITALES Y EDIFICIOS BIC: LOS RETOS DE ENERO ARQUITECTURA

ENERO Arquitectura trabaja actualmente en proyectos hospitalarios de nueva planta, así como en reformas parciales e integrales en numerosos centros sanitarios. Paralelamente, el estudio desarrolla proyectos en el ámbito hotelero y actuaciones sobre edificios BIC, lo que permite trabajar en contextos muy diferentes y con requerimientos técnicos y normativos específicos en cada caso.

 

Tanto en proyectos hospitalarios como en intervenciones sobre edificios BIC, uno de los principales retos es compatibilizar la complejidad técnica de la actuación con unos plazos y presupuestos cada vez más ajustados. En los hospitales, la dificultad radica en la convivencia de múltiples instalaciones y sistemas altamente especializados, además de la frecuente necesidad de ejecutar las obras sin interrumpir la actividad asistencial en casos de reformas o ampliaciones.

 

Aunque estos proyectos llegan a obra con un elevado grado de definición técnica, durante la ejecución es fundamental coordinar adecuadamente la implantación de equipamiento médico, las instalaciones y los requerimientos funcionales del centro.

 

Los cambios forman parte de cualquier proceso constructivo complejo. En proyectos hospitalarios suelen estar relacionados con nuevas necesidades funcionales o requerimientos de la propiedad, y el trabajo del equipo consiste en evaluar rápidamente su impacto técnico, económico y de planificación para adoptar soluciones que permitan mantener el equilibrio entre calidad, plazos y presupuesto.

 

En los edificios BIC, el principal desafío es la incertidumbre inherente a cualquier intervención sobre patrimonio existente. A pesar de los estudios previos, durante la ejecución pueden aparecer patologías, condicionantes estructurales o elementos ocultos que obligan a adaptar las soluciones inicialmente previstas.

 

Es precisamente en estos momentos donde la experiencia acumulada y la especialización del departamento marcan la diferencia. Para José Antonio Carrasco, “marcarán la diferencia aquellos equipos capaces de combinar experiencia constructiva y visión global del proyecto con nuevas metodologías de trabajo basadas en entornos colaborativos, análisis de datos, industrialización y planificación avanzada”.

 

Fotografía del Parador de Ciudad Rodrigo

Fotografía del Parador de Ciudad Rodrigo

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